domingo, 24 de marzo de 2019


Yo soy la que soy
Por Julia Salinas

Entre el feminismo y el amor
un hilo zigzaguea entre mis pies
entre el feminismo y el amor
juego a las ligas, entro, salgo, me enredo y caigo


Soy el germen de la semilla dantesca
nacida del vómito violento del cuerno de Astaroth              
una y mil veces maldita, una y mil veces formol
muchas noches paseé por tus sueños
pero nunca de tu brazo despierto

Soy en quién nunca piensas
pero condenas por sus ojos de cristal
la que por las tardes te olisquea con terror
pero tiende su mano amoratada
la que ladra por tu compañía
y desprecias por ser hija de Zamná

Soy la de cuencas enormes en la que se recrea tu ego,
la boca que sorbes con violencia
el santuario perpretado por su propia sangre.
Cigarro que espera en la esquina
y que pone en vitrina sus carnes para llenar tu alcancía

Soy la sin nombre pero llamada igual que todas cuando se da completa
la que lame tu sexo para aminorar las punzadas en tu ego
la gran huevona que carga su pípila y esquiva la bala que cierre sus ojos,
frigidez en tu cama polvorienta
condenada al deber escrito por tu estirpe

Soy la diagnosticada con «paroxismo de histeria»
quién te hacía los deberes mientras jugabas a curarte
la ùnica que espera tu llegada cuando los gatos se pintan en la luna
para tragarse tus eructos y limpiar tus miados,
aquella del corazón que tu mismo endureciste

Soy a quién lapidas porque te crees su juez
a la que abandonaste porque no era suficiente,
y a quién inventas un día de Marzo para sosegar tu culpa.
irònicamente, la feminista que pone en jaque
a tu capacidad reinventada

Soy a la que llamas machorra, lesbiana, mal cogida
quién te quita tus mejores amantes
aquella que cambiaste por unas tetas plásticas
y mutó su piel esperando encontrar una miga de vanidad
sòlo para correr a publicar las selfies que exigen atención urgente

Soy a quién que negaste tu nombre
y al mismo tiempo la piel de tu delirio disuelta en el aire
tu anhelo y tu desconsuelo
tu hermana y tu novia
Tu amante y tu esposa
Tu hija y tu abuela

Mírame bien porque soy el origen del universo
la que arrulla la nebulosa para formar estrellas
la que te brinda su luz para que la hagas propia
Soy ella, soy una y todas a la vez
Míra otra vez, acércate bien porque soy tu reflejo.



La Historia de Mil entre Una
Por Julia Salinas

Enloquecida dices que estoy
y còmo no he de estarlo
si crecì en la ambivalencia de la familia.
Mis maneras y modales fueron obstruìdas con exceso de violencia
¡Niña, sièntate bien que se ven tus partes!
¡Què chistoso tu hermano que ha salido sin toalla del baño!
¿Por què ofendìan tanto mi vulva y mis mamas de niña?
¿Y Por què tus genitales rozaban el aire inocentes?

Neuròtica me llamas
y ¿Còmo no he de estarlo?
Si mientras tallaba caharros,
mis piel se llenaba con las risas del juego de mis hermanos
¡Niña, èsto sigue sucio!
¡Tu hermano què bien que juega los carros!
¿Por què esos trastos fueron espejo de una incipiente tristeza?
¿Y Por què de tu naciente altanerìa?

Ilusa me llamas
y còmo no habìa de serlo
si, aun teniendo notas altas, tendrìa yo que pagar mis estudios
¡Señorita, esa carrera, no es para tì!
¡Señorita, en esta escuela sòlo aceptamos hombres!
¿Por què sectorizte a mi gènero?
¿Y Por què para tì un infinito de opciones?

Què poco vales, me dices
y còmo no habìa de pensarlo
si a mi sexualidad que rogaba abrirme a sus encantos,
un, ¡Hija, no entregues lo màs preciado!,
se enfrentaba con el, ! travieso de Juan, ha cuàntas ha devirgado!
¿Por què rasgar un tejido celular deshonraba mi casa?
¿Y Por què esos mismos eran vistos como tus trofeos?

Què depresiva eres, me dices
y como no serlo
si tuve que truncar mis deseos para casarme por que ya no era santa
¡Mujer, ese hombre tendrà que responderte!
¡Hijo, tu càsate con una virgen!
¿Por què confundì deseo con amor y cortè mis alas?
¿Por què te casaste tù con una «princesa» hacendosa?

Que vaya al psiquiatra, me dices
y còmo no he de verlo
si mi empleo de 8 a 6 era y el trabajo de mi casa hasta el alba
¡Mi amor, sòbame los pies que hoy tuve mucho trabajo!
¡Mamà lava mi uniforme que mañana tengo clases!
¿Por què mi deber era cansar tu cuerpo para que pudieras dormir y levantarme de puntillas a terminar los quehaceres?
¿Por què tu masculinidad se veìa amenazada si lavabas un plato?


Demente me llamas
y còmo no he de estarlo
si provocas un incendio que luego a tu percepciòn es sospechoso
¡Pero dònde has aprendido eso!
¡Puta, zorra! ¡A quièn te estàs cogiendo!
¿Por què a mi cuerpo le fue negado su deleite?
¿Y Por què para el tuyo regocijo en la manada?

Chiflada dices que soy
y còmo no he de estarlo
si ahora los años hicieron nido con mi flacidez y arrugas
¡Mira que gorda te has puesto!
¡Èsta de afuera si es piel, no la que tengo en mi casa!
¿Por què el tiempo no me ha acariciado?
¿Por què dicen que a tì las canas te han enaltecido?

Lunàtica me llamas
y còmo no he de estarlo
si ahora en otras carnes màs frescas te deleitas
¡Mìrame, no me dejes!
¡Ha alcanzado mi alcancìa para darte un cuerpo nuevo!
¿Por què ahora me he permitido ser tu meretriz cuando quieres?
¿Y tù Por què sigues teniendo la llave de mi casa?

Maniàtica, alienada me dices
y còmo no he de estarlo
si ahora que otra mirada se ha posado en mi cuerpo
¡Mi casa es decente!, me gritas
¡Aquì no metes a otro hombre!
¿Y Por què ahora sirvo a otro y por èl me desvivo?
¿Por què todavìa no aprendo que valgo por la simpleza de ser?

Demente, loca, lunàtica, chiflada, histèrica y neuròtica
hasta aquì, asì he llegado
y mi cuerpo que es un cuerpo todavìa es volàtil al contacto de otra piel,
aùn pleno de fuerza encuentra motivos para ser y trascender.
El tiempo de ser servil ha cerrado sus puertas.
Ya no hay cabida para otro que no quiera compartir su lucidez.
Y si un momento, un instante es suficiente,
que sea pues, hasta la eternidad.



Cuando perdemos el miedo a la locura y logramos volcarla en un papel, se vuelve tierra fértil que transforma nuestros dedos crisálidas en mariposas nocturnas que paren historias desde el corazón.
Julia Esther Salinas

martes, 28 de enero de 2014




Autores

Julia Salinas
Sol Valdivia
Samatha Zárate
Susana López
Nicholas Gutiérrez
Sergio Cuateco
Mayra Martínez

Críticas